4.7.11

Queriendo lo perfecto

Estaba todo normal, bueno... eso pensé. Que mi vida era normal, y estaba perfecta.  Pero me di cuenta que no, no lo era. ¿Cuándo me di cuenta? Cuando apareciste. Yo creí que todo era magnifico en mi vida, obviamente con los altibajos que todos tenemos, pero se podría decir que era mas o menos feliz, igualmente, no lo era. Simplemente creía que era así...
 Pero, me di cuenta que no. Porque cuando llegaste si fui feliz. Y me reía de cuando pensaba en mi “felicidad” me reía porque pensaba que todo era perfecto. Pero, en ese momento, en el que apareciste, me di cuenta que si era perfecto, y que no podía ser mejor.  Y no quería que cambie, no quería que te vallas. Pero como todo lo bueno, algún día iba a cambiar. Porque es la ley de las cosas.  Lo malo de todo lo bueno, es cuando cambia.  Y en algún momento siempre cambia. El momento de cambio de esta felicidad, llegó.
 No pude evitarlo, solo llego. Y ahora no puedo cambiarlo, por mas que sueñe con que esto sea eso, un sueño... tengo que admitir que es la dura realidad.  Obviamente, quisiera cambiarla, quisiera cambiarte, quisiera cambiar tus ideas, tus pensamientos, y mas que nada tus sentimientos.  Quisiera volver el tiempo atrás. Irnos al principio, donde todo era perfectamente perfecto. Pero no puedo, ya no. Conociste, posiblemente a alguien mejor. Y, ahora es a esa persona, a quien le transmitís todo lo que me transmitías a mi. Y no puedo cambiarlo, ya no.
 Siendo así, como todo cambio, y sin nada que hacer... yo sola vuelvo al principio, yo sola vuelvo a empezar. Mientras vos te quedas en tu nueva historia, ahí, atrapado y sin poder salir.  Yo, seguiré buscando algo nuevo, diferente, y lo que mas se parezca a vos, en todo sentido, porque me hacías feliz, y quiero mantener esa felicidad. Así que, sigue con tu historia, yo estaré al principio de este juego otra vez, en la primera página de la historia, esperando a que ese “alguien” aparezca, si no aparece, y a vos se te termina eso por lo que me reemplazaste, yo estaré ahí. Esperándote otra vez.
 Pero, mientras tanto, seguiré esperando, queriendo lo perfecto. 


Agostina*

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